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Ocurre a veces...

Ahora hará 3 años escribí en mi blog un artículo de título La densidad
(https://www.rosauseleti.com/2016/03/01/la-densidad/) en el que expresaba las dificultades que tengo con el invierno, los fríos, la lentitud y densidad corporal que sentía al finalizar esa estación.

Me lo presentó FB como recuerdo hace unos días y me alegré mucho de ver que hay algo que ya no es vigente y también porque no ha sido un cambio desde la voluntad (como tantos que me propongo), sino desde la consciencia y permitir sin oposición.

Ha habido un cambio real y profundo en la percepción y vivencia del invierno. Lo he disfrutado muchísimo, he tenido momentos largos de mucha introspección, encuentros muy nutritivos y otros bien tóxicos, bronquitis y demás lindezas de los virus, paseos por el monte y la playa…

Ha habido de todo, momentos muy gratos e ingratos también.

 

Pero lo más destacable que he visto es que en esos momentos de parón, voluntario o forzado, he podido encontrar momentos de mucha tristeza y enfado a los que nos le había dedicado el tiempo y el espacio necesario para llorar, recogerme, dejarme caer… he drenado lo que necesitaba, sola y acompañada, y me ha hecho mucho bien.

Noto así, ya, con este febrero tan primaveral, la energía que tengo y las ganas de eclosionar, como las flores de mi casa.

Tengo muchas preguntas para hacerte a ver cómo lo vives tú:
¿Te pasa también que no te das los espacios para expresar tus emociones?, ¿Has de vivir una enfermedad para hacerlo, como me pasa a mí, muchas veces?, ¿Cómo te queda el cuerpo cuando no lo haces?, ¿Y cuándo lo haces?...
Me despierta mucha curiosidad saber cómo cuidas tu salud “emocional”.

Cuéntame un poco a ver si para el año que viene consigo no dejarlo todo para el invierno, que después se lleva la “mala fama”.