La densidad

 

Me cuesta convivir con el invierno, aunque sea benigno como el de este año, aunque sea muy necesario para limpiar, aunque de unos paisajes tan hermosos, aunque la nieve sea uno de mis escenarios preferidos, aunque me permita quedarme en casa recogida…. Aun y con toda su hermosura  me cuesta.

 

 

Y es que mi cuerpo, todo él, de los pies a la cabeza, se comprime, me aprieto como si quisiera sellar todos los poros de mi piel para que no se escape el calor que circula por dentro. Me pongo avara con mi calorcito, no quiero que desaparezca.

 

 

Y claro, de la compresión a la densidad va un paso….total que llego siempre por estos meses con bastante espesura en mi cabeza y también bastante densidad corporal. Mis movimientos son más lentos, menos ágiles, menos frescos Y esto lo noto y lo notan.

 

 

Dicho esto, ¿qué hago yo en estos periodos donde mi cabeza va más lenta, mis pensamientos no están tan fluidos y a mi cuerpo le cuesta arrancar? Tengo una combinación divina.

 

 

Con la mayor regularidad posible: centramiento/meditación y movimiento, todo el que puedo. Noto que por momentos me ensancho, algo se abre en mi pecho y mi cabeza se despeja. Cuando la pereza me toma y rebajo estos momentos ¡plofff¡ me cierro y me densifico.

 

 

¿Y tú qué haces cuando te sientes desn@?, ¿cómo te aligeras?

 

¡Seguro que much@s compartís densidad y espesura en algún momento del año!

 

¡Me encantará leeros, a ver si tomo ideas!

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Lucía Victoria Pérez Aguirre (martes, 07 marzo 2017 18:07)

    Primera vez que leo algo así, me pasa igual y sólo hasta hace poco tiempo intenté hacer algo para aligerarme, me ayudó mucho :)
    Abrazos y besos Rosa!