Mi brújula, mi cuerpo

El mes de septiembre es especial, por muchos motivos. Sin duda ser el mes post-parón estival lo hace especial y además porque percibo en el ambiente (y sobre todo a través del facebook y el mail) que !HAY QUE HACER ALGO¡

Hay que hacer dieta, hay que apuntarse al gimnasio, hay que volver a ver a los amigos, hay que reservar plaza en un curso que me han dicho que es buenísimo, hay que leerse el libro tal, hay que formarse, hay que, hay que, hay que… ¡Ay!, qué susto, digo yo.

 

Como mi mail también es de estos, de los de presentaros actividades buenísimas, os comparto esta reflexión y mi truco.

 

Al hilo del último blog publicado en agosto “Con permiso, descanso…que es agosto”, y de las respuestas que me habéis hecho llegar (¡mil gracias!) he estado suavemente reflexiva este verano, observando mi cuerpo íntimamente: con la mirada, el tacto, con las sensaciones (sus dolores, sus anestesias, sus placeres…), con su sentir (sus inquietudes, sus quietudes…)

Me he cuestionado mis verdades sobre el movimiento, sobre la quietud, sobre lo lento, lo explosivo, lo sosegado, la calma, lo interno, lo externo, mi mirada, la del otro sobre mí….

 

Y me he dado cuenta de algunas cosas importantes. Así, a borbotones:

  • mi cuerpo es muy disfrutón: me gustan los placeres de la vida
  • del placer al exceso hay una línea muy fina que fácilmente traspaso, unas veces a mi voluntad y otras “me dejo arrastrar”
  •  la intensidad “me pone”
  • en la intensidad y el exceso no me entero
  • tengo el cuerpo sobre-exigido: ¿buscando el placer, la excelencia, la aprobación, el dominio….? De todo un poco y más
  • únicamente desde la quietud y lo lento he podido percibir mi inquietud interna, mi inseguridad, la desconfianza y la sobreexposición
  • la mirada del otro sobre mí me altera
  • si me observo y respiro me entero y me aflojo

¿Es esto nuevo para mí? No

¿Qué es lo nuevo para mí? Que no he de hacer NADA NUEVO NI DIFERENTE, repito, nada nuevo ni diferente. Mirando bien el problema está la solución, así que seguiré disfrutando, pasándome, temblando…. y sobretodo: observándome y respirado, respirando, respirando….

 

No se me ocurre mejor forma de seguir afinando mi brújula: MI CUERPO.

 

Esta “sencilla” y a menudo olvidada pauta, es la guía para que tu cuerpo decida qué necesitas para este curso escolar (a corto plazo) y para la vida.  Tu cuerpo sabe dónde está el norte, el sur, el este y el oeste. No hay más. Para los intensos, estudiosos, intrépidos, escépticos….quizá es poco pero ahí está el reto que me/os lanzo.

Observo, respiro, respiro, respiro y decido.

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