Sobre el Juego Expresivo

Primero unos breves apuntes: en momentos de grandes cambios como los que estoy viviendo sueño con ser un junco…, con buenas raíces, con altura y flexibilidad para ver más a largo plazo y que las fuertes rachas de viento no me arrasen.

 

En realidad raíces sí tengo pero se me ve más bien bajita y robusta.

 

Bajita. Es cierto que a veces me quedo con lo que veo sin hacer el esfuerzo de ampliar mi mirada, me quedo en los árboles, me pierdo el bosque y a veces me pierdo en el bosque…

 

Robusta. Sí, soy fuerza, y esa cualidad a veces se torna en mi contra cuando he de hacer ajustes importantes y rápidos en mi vida.

 

Así que cuando sopla el viento fuerte y en contra….me da en toda la cara.

¿Cómo puedo ondularme como un junco siendo roble? ¿Es posible?

 

Desde mi web lanzo el mensaje a quien lo quiera oír de que sí, es posible. Y lo ha sido y lo es a través del juego, en concreto el juego expresivo. Y afinando más, encontrando una actitud interna lúdica.

¿Y esto del juego expresivo y la actitud lúdica qué es? ¿Tomarse la vida a cachondeo? ¿Desviar la mirada de los problemas?… En absoluto!

 

Una actitud interna lúdica es aquella que busca el aprendizaje a través de la curiosidad. Es aquella en la que desarrollas una mirada sin juicio, la mirada del niño que se sorprende y aprende al  ver las cosas como si fuera la primera vez, dejando de lado el prejuicio limítate de “eso ya lo sé”. Es la mirada del corazón contento.

Una actitud interna lúdica vive que tú eres creatividad, entendiendo por creatividad hacer cualquier cosa diferente a la que hasta ahora estabas haciendo, hacerte creador y responsable de tus experiencias.

Una actitud interna lúdica bebe de la espontaneidad y le da un lugar a tu instinto vital y liberador.

 

A través del juego expresivo entramos fácilmente en esta actitud. Esta forma de jugar usa el cuerpo como vehículo de expresión, todo está por descubrir, no hay pauta, eres libre.

Como adultos retomamos con consciencia el juego libre del niño para reactivar las capacidades que hemos dejado en el camino por desarrollar y que los niños tienen tan a mano: creatividad, espontaneidad, ternura, sencillez, belleza, diversión, contento…

 

Y es aquí cuando os ofrezco mi propia experiencia: cuando reactivo todas esas capacidades y desde ahí creo mis experiencias, las miro sin juicio y siento que nacen de mi instinto vital (es decir, sé claramente que son buenas para mí, más allá de acertadas o no) es cuando mi roble se flexibiliza  y puedo ser junco para cuando el viento sopla fuerte y en contra.

 

Te invito a probarlo!

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